viernes, 17 de febrero de 2012

Lírica popular medieval femenina en al-Ándalus



Resumen

El objeto de este artículo es dar a conocer el mundo literario femenino y la literatura andalusí, además de dar un contexto real a la situación de la mujer en al-Ándalus a veces poco conocida o manipulada debido a los medios de comunicación e intereses políticos sobre la temática islámica. Estas mujeres aportaron mucho a la lírica renacentista y dieron una nota de color en la sociedad medieval inmersa en una religiosidad oscura y entregada a la conquista.

Introducción

Debido a muchos factores, por suerte o por desgracia, hoy día tenemos la visión de una mujer islámica anclada en el medievo y sometida al poder del hombre que la anula como ser humano y la coloca en un segundo plano, o en ninguno, dentro de la sociedad islámica actual. De este modo, comparando a las mujeres islámicas con las mujeres occidentales, muy difícilmente podremos entender por qué y de qué manera funciona la sociedad islámica y de qué modo ha evolucionado mucho o poco desde la Edad Media.

En el caso de al-Ándalus parece ser que las mujeres se diferenciaron de otras mujeres pertenecientes a otras sociedades islámicas. Estas ciertas diferencias vienen dadas por los elementos hispanocristianos preexistentes, por la peculiar posición de la mujer en la legislación visigoda (bastante preeminente comparada con la franca) y los aportes bereberes.

Lo que se pretende con este trabajo es reconocer el valor de la mujer en estos tiempos de conquistas como elemento unificador de las “tres culturas” de la Península Ibérica y como parte activa en la evolución literaria, musical, espiritual y cultural andalusí. Por ello, se intentará desmitificar a la mujer andalusí y liberarla de la imagen clásica de cantora encerrada en un harén califal (debido a la desacertada aportación de los orientalistas que ofrecieron esta imagen mítica de las mujeres islámicas).

En estas últimas décadas un importante grupo de investigadoras (y algún que otro investigador) han emprendido un proyecto de identificación y recuperación de las mujeres en al-Ándalus, tanto desde la perspectiva de las relaciones sociales como desde la singularidad de algunas de ellas.

Literatura Femenina en Al-Andalus

Las mujeres retenidas en los harenes o esclavas eran las depositarias de la cultura, porque de ellas no se esperaba el recogimiento ético y moral que se exigía a las demás mujeres musulmanas o libres. Como ocurre del mismo modo en el Occidente cristiano, estas mujeres eran las que daban “el tono” a la sociedad. Estas yawari incluso podían acceder fácilmente al estatuto de esposas legítimas por medio de la emancipación o dando un hijo a su dueño y convirtiéndose en ummahat awlad (concubinas madres, emancipadas a la muerte del amo o dueño).

Las esclavas siempre han sido un mito literario, sobre todo en el Romanticismo del XIX; han sido los amores de los poetas (como así viene indicado en El Collar de la Paloma). Tanto estas como las huríes del Paraíso, daban la nota de color a la sociedad y al más allá. Por ello, estas mujeres enclaustradas en los harenes eran envidiadas por otras tantas que llevaban el calificativo de “mujeres libres”, toda una contradicción. Uno de los motivos por los que se envidiaba de esta manera a las esclavas es porque eran las destinatarias del amor de los hombres importantes de la sociedad andalusí, ya que normalmente no se contraía matrimonio con quien se amaba realmente. Aparte de estar educadas para el placer intelectual y para el placer físico, participan activamente en las tertulias masculinas, amenizan con su música y canto las veladas en los salones o jardines palaciegos. También se especializaban en trabajos de secretaría o caligrafía y reciben una formación completa que les permite adornar su conversación o redactar epístolas en prosa rimada.

Incluso tenemos algunos nombres de esclavas compradas para amenizar las cortes andalusíes; entre ellas, la esclava cantora al-`Ayfa´ comprada por `Abd al-Rahman I, que cantaba antes en Medina, así como a otras mediníes: Fadl y `Alam. Las esclavas cantoras eran muy cotizadas, sobre todo durante los Reinos Taifas; incluso un solo señor poseía a varías de ellas.

Durante el período que va desde el siglo IX al XII, aparece un grupo de mujeres que adquieren un protagonismo digno de estudio en la vida y en la producción cultural. A estas mujeres cultas, que aparecen reflejadas en los diccionarios biográficos, se les atribuye –por ejemplo– la creación de las “jarchas” (versos finales agregados a poemas árabes escritos en lengua romance). En ellas se canta al amado y se expresa el deseo de reencontrarse con él.

Tenemos conocimiento de 116 hijas de ulemas de al-Ándalus que destacaron por su dedicación a la cultura profana. Estas mujeres y otras poetisas (algunas esclavas) sobresalieron por su dominio de la gramática, de la lengua y el derecho; y muchas de ellas se dedicaron al estudio de las tradiciones coránicas.

Algo destacado en los diccionarios biográficos anteriormente citados es la falta de libertad que tenían estas mujeres cultas, que sólo se les permitía realizar sus actividades en un estricto ámbito familiar y en el círculo de sus maestros. Incluso cuando estas mujeres estudiaban fuera del ámbito familiar, lo hacían acompañadas de sus padres o esposos. Y si ello no era posible, se recurría al método del velo entre maestro y alumna.

Durante la segunda mitad del siglo XI, en pleno auge del reinado de Al Hakam II, se crea la Biblioteca Califal de Córdoba; convirtiéndose en el mayor centro de difusión cultural del Occidente de la época. Allí no sólo tenían acceso los hombres más distinguidos y notables de la época, sino las mujeres dedicadas al estudio que rondaban la sede califal. Entre ellas destaca una esclava de Al Hakam II, Lubna, que ejercía funciones de traductora y experta en cálculo, métrica y caligrafía. También eran asiduas a esta biblioteca mujeres libres y adineradas; como es el caso de Aisa bint Ahmad Ibn Muhammad Ibn Qadim, erudita y gran poeta. Entre otras, la mawala Fátima bint Zakariyya Ibn Abd Allah as-Sabular de los Banú Umayya, que ejercía de calígrafa en la Biblioteca; y la esclava emancipada por Al Hakam II, Radiya, convertida a mawala del Califa y trabajó como katiba (sistematizar y organizar la correspondencia, poseyendo el “sello califal”) y recitadora del Corán.

Otras mujeres destacaron en el campo de la jurisprudencia y la aplicación de la legislación islámica (figh); sobre todo las cordobesas Ibnat Said al-Balluti e Ibnat Faiz al Qurtubi (especialista en comentarios y explicaciones del Corán o tafsir).

Pero quizá la mujer culta más conocida de todo al-Ándalus sea Wallada Bint Al-Mustakfi, la poetisa aristócrata de los reinos taifas y amante de Ibn Zaydun. Caracterizada por su vida libertina y por sus reuniones con los hombres más notables y cultos de toda Córdoba. Entre sus famosos poemas, destacamos:

Sobre el hombro derecho llevaba escrito este verso:
Estoy hecha, por Dios, para la gloria,
y camino orgullosa, por mi propio camino.
Y sobre el izquierdo:
Doy mi poder a mi amante sobre mi mejilla
y mis besos ofrezco a quien los desea.

Cuando caiga la tarde, espera mi visita,
pues veo que la noche es quien mejor encubre los secretos;
siento un amor por ti que si los astros lo sintiesen
no brillaría el Sol,
ni la Luna saldría, y las estrellas
no emprenderían su viaje nocturno.

Conclusión

¿Ha cambiado la vida de la mujer musulmana? En realidad no me atrevería a negarlo con total rotundidad. Es cierto que en todos los países islámicos las mujeres no actúan de la misma manera ni son tratadas de igual forma. Quizá los ejemplos más radicales de lo que podríamos llamar en Occidente “maltrato a las mujeres” estaba en Afganistán con el antiguo régimen talibán o en Irán años atrás. Aunque también podríamos añadir las prácticas preislámicas (como la ablación), que hoy día nos horroriza tanto en el resto del mundo “civilizado”.

Pero en definitiva podríamos afirmar, de forma titubeante, que aún quedan muchos siglos para la liberación de la mujer islámica o quizá no ocurra nunca, ya que esa forma de pensar “a lo occidental” quizá no encajaría en el sistema o en el pensamiento islámico. Podríamos decir que son “dos mundos aparte”; aunque, en realidad, bajo mi punto de vista la mujer andaluza de hace unos cien años no distaba mucho de una mujer islámica.

También es cierto que a una mujer se le trata de determinada manera dependiendo de su estatus social. Ejemplos tan claros como los que tenemos en al-Ándalus son esenciales para comprender por qué existieron mujeres tan cultas y eruditas en el medio andalusí (algo que en la Europa cristiana medieval era casi inexistente); aunque sabemos que no todas eran hijas o esposas de ulemas y demás personalidades, ya que las esclavas palatinas también tuvieron acceso a una formación específica. Aún así este hecho se ha ido repitiendo a lo largo de la historia de las mujeres: sólo accedían a la cultura aquellas que tenían los medios suficientes para no tener la necesidad de trabajar y dedicarse al estudio; con excepción de las que daban su vida a Dios y vivían enclaustradas en los conventos.

Finalmente sólo añadir que la situación de la mujer ha cambiado poco a lo largo de la historia (excepto durante el siglo XX en Occidente) sea cual sea la civilización en la que las mujeres se muevan; han sido siempre un elemento de segunda clase, un objeto sexual y un mecanismo reproductor. El problema es que en el mundo islámico no ha cambiado nada, o a penas nada, la situación de la mujer; y es por ello por lo que llama tanto la atención hoy día, porque es el resquicio de cómo se ha considerado siempre a la mujer, cosa que la memoria colectiva olvida y acusa a otras civilizaciones de inhumanas como si el llamado “mundo civilizado” o “primer mundo” hubiera resurgido de la nada con la Declaración de los Derechos Humanos impresa.

Bibliografía

• LÓPEZ DE LA PLAZA, Gloria: Al-Andalus: Mujeres, sociedad y religión; Málaga, p. 80, 1992.
• FLAPISH-ZUBER, Christiane; GALMANI, Georges, y GARCÍA OHLRICH, Cristina: Historia de las mujeres en occidente, La Edad Media, vol. 2, Madrid, pp. 547, 557, 1992.
• M. ZAVALA, Iris (ed.): Feminismos, cuerpos, escrituras; Santa Cruz de Tenerife, pp. 103, 105, 114-117, 2000.
• PASTOR, Reyna: Textos para la historia de las mujeres en la Edad Media. Al-Andalus y Reinos Occidentales Cristianos medievales. Textos para la historia de las mujeres en España; Madrid, 1994. pp. 135, 1994.



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