Introducción
a la obra de Max Weber y crítica historiográfica:
Se ha
escrito mucho sobre la Reforma Protestante y no todo ha sido bueno.
Cierto es que la mayoría de los manuales y monografías centrados en
las disputas religiosas del siglo XVI en adelante se centran
solamente en los aspectos más anecdóticos de la vida y obra de
estos reformadores.
En mi
escasa bibliografía existen obras claves (muy dispares entre ellas)
que nos pueden ayudar a entender con más nitidez –si es posible-
la realidad del surgimiento de un nuevo paradigma religioso como
fueron las reformas medievales1
(entre sus protagonistas están Hus y Wyclif) y las reformas que
rompieron definitivamente con las expectativas de la Iglesia de
Roma2.
Una de esas obras es La ética protestante y el espíritu del
capitalismo de Max Weber, sorprendente y esclarecedora al
compararla con los demás textos que tratan sobre la Reforma. Por
eso, no son pocos los autores dedicados a la investigación histórica
y teológica que discrepan de las teorías económicas de Max Weber
en relación con el nacimiento del capitalismo en base al
calvinismo3,
entre ellos está Teófanes Egido que corrige la teoría de Weber
afirmando que “Con frecuencia se ha insistido en la relación
directa entre calvinismo y primer capitalismo. Sin duda se confunde a
Ginebra con puritanismos posteriores derivantes y se somete la
economía a lo religioso. La evidencia parece demostrar lo contrario:
el calvinismo no iba creando condiciones económicas nuevas, se
adaptaba a las existentes. Al menos eso aconteció en la Ginebra de
Calvino, subordinador de la usura a la caridad, o con Teodoro de
Beza, enemigo de elevar el precio del dinero y temeroso de convertir
a los ginebrinos en banqueros. Ambos están más obsesionados por la
gloria de Dios que por la acumulación primitiva de capital.”4
Esta última idea de Teófanes Egido se observa en el siguiente
fragmento de Calvino:
5“En
el nombre de Dios todopoderoso, nosotros, los Síndicos, Pequeño y
Gran Consejo, junto con nuestro pueblo, reunido al toque de trompeta
y a la campana tañida, a tenor de la inmemorial
costumbre; habiendo considerado que lo que
más importa es que la doctrina
del santo Evangelio de nuestro Señor se mantenga en su pureza,
que la Iglesia cristiana se conserve como es
debido; que en adelante la juventud sea
fielmente instruida,
el hospital bien ordenado
y en buen estado para
sustento de los pobres; y teniendo en cuenta que nada de eso se
podría hacer sin algunas normas y formas de
vida para que cada estado atienda al
cumplimiento de su deber
y de su oficio; por
todo esto nos ha parecido acertado que el gobierno espiritual, tal
como Nuestro Señor lo ha demostrado y establecido en su Palabra, se
redacte de forma debida
para que rija y sea
observado entre nosotros.
Por
tanto, hemos ordenado y establecido
que se observe en nuestra ciudad y su tierra la legislación
eclesiástica que se sigue, ya que hemos visto que se acomoda al
Evangelio de Jesucristo.
En
primer lugar, hay cuatro órdenes de oficios
que Nuestro Señor ha establecido para el gobierno de su Iglesia, a
saber: los pastores, los doctores, los ancianos delegados por el
municipio, y en cuarto lugar los diáconos. Por tanto, tenemos que
observar esta ordenación si es que queremos una Iglesia
ordenada y mantenida en su integridad.
Por
lo que se refiere a los pastores, nombrados en la Escritura algunas
veces como vigilantes, presbíteros y ministros, su oficio
consiste en anunciar la palabra de Dios para instruir,
amonestar, exhortar
y reprender, así en
público como en
privado, en administrar los sacramentos y
hacer la corrección fraterna junto con los ancianos o delegados.
Por
tanto, para que nada se haga en la Iglesia con confusión, nadie debe
ingresar en este oficio sin vocación, para lo que hay que considerar
tres aspectos: primero, el examen, que es lo principal; después, a
quién compete instruir a los ministros; en tercer lugar, qué
ceremonia o normativa conviene observar al confiarles el oficio.
El
examen consta de dos partes. La primera se refiere a la doctrina,
es decir, a averiguar
si el candidato a ministro posee el conocimiento
correcto y sano de la Escritura. Después, si
está capacitado par comunicarla al pueblo con
edificación. Para evitar cualquier riesgo de
que el que se va a recibir como ministro tenga alguna opinión mala,
estará bien que se obligue a declarar
que recibe y sostiene la doctrina aprobada por la Iglesia. Para saber
si está capacitado para enseñar, será preciso proceder por
interrogatorios y oyéndole en privado
la manera de tratar la doctrina del Señor.
La segunda parte del examen se refiere a la vida, a
saber si es de buenas costumbres
y si siempre se ha comportado
irreprochablemente. En esto hay que atenerse
a la normativa que
está tan claramente expuesta por San Pablo.”6
Algunos otros autores afirman que se han enfrentado las teorías de
Max Weber a las de autores como Marx, Durkheim, Popper, Simmel o
Nietzsche; incluso se han elaborado textos sobre las teorías de
Weber que contrastan con el pensamiento de los autores anteriormente
citados7.
Sin embargo, existen otros investigadores que reflejan su empatía
con el punto de vista de Weber: Hans Küng afirma que Calvino al
haber instaurado elementos en su doctrina como “su reevaluación
del trabajo cotidiano, de las tareas prácticas de lo mundano y las
buenas obras como merecedoras de la elección, sin duda proporcionó
las condiciones psicológicas para lo que Max Weber llamaría el
espíritu del capitalismo moderno. Y aunque no se cuestionaba
la libertad religiosa en Ginebra fue indirectamente de suma
importancia para el desarrollo de la democracia moderna,
especialmente en América del Norte.”8
Incluso Alain Touraine cita a Max Weber en sus escritos explicando
que “la intención de Weber era mostrar cómo las diversas grandes
religiones habían favorecido u obstaculizado la secularización y la
racionalización modernas. En el caso del Cristianismo su atención
se concentró en la Reforma y en la idea calvinista de predestinación
que sustituye al ascetismo fuera del mundo por el ascetismo en el
mundo (…) Según Weber, la importancia del protestantismo no
estriba aquí en el contenido de su fe, sino en su rechazo del
encantamiento del mundo cristiano, definido a un tiempo por el papel
de los sacramentos y el poder temporal de los papas.”9
Análisis
de la obra de Max Weber en relación a las Cruces de Mayo de
Berrocal:
A
primera vista puede parecer que la obra de Weber no contiene ningún
elemento comparativo con los ritos y fiestas que aluden a la
primavera y la relación del ser humano con la divinidad en estas
fechas. Pero después de haber visitado Berrocal en su día grande,
mucho me temo que es cierto que nada tiene que ver la forma en la que
viven las sociedades tradicionales sus días festivos y la forma en
que se manifiesta la religiosidad en los países centroeuropeos.
Es
sabido que con la llegada de la Reforma se destruyeron todos los
restos de iconoclastia católica de las iglesias alemanas,
ginebrinas, etc. Todo lo que olía a idolatría se eliminó del día
a día de los creyentes de la nueva fe. También se tiene constancia
–como me han comentado amigos bautistas- del rechazo que
experimentan estas nuevas confesiones religiosas respecto a la
brujería y a la superstición, añadiendo que son obras del
maligno. Cierto es que no se basan en ninguna nueva doctrina,
sino en el Evangelio10.
Como afirmaba Lutero, “El justo se salvará por la fe”11.
Pero vemos que el oficio de creer a Dios por sí mismo y bajo
las Escrituras es ardua tarea para las sociedades tradicionales
europeas donde el sincretismo religioso estaba a la orden del día.
Max
Weber afirma que los reformadores sustituyeron “un poder
extremadamente suave, en la práctica apenas perceptible, de hecho
casi puramente formal, por otro que había de intervenir de modo
infinitamente mayor en todas las esferas de la vida pública y
privada”12.
Esta idea es comparable con lo vivido en Berrocal: durante las nueve
horas de observación no vimos a ningún representante de la Iglesia
Católica, algo bastante curioso tratándose de un rito aparentemente
católico. Es la primera vez en mi vida que no me he sentido mal en
un acto religioso. La causa es bastante clara, ya que sabemos que
estos ritos de bienvenida a la primavera son festividades paganas
enmascaradas hoy día con el sutil velo13
de la doctrina católica. Como expone Weber, la Iglesia Católica
sólo aparecía por las tierras centroeuropeas para convencer a los
fieles de que si pagaban una cierta cantidad sus familiares y ellos
mismos estarían menos tiempo en el Purgatorio14.
Lo cierto es, como ya se sabe, que aquellas bulas eran utilizadas
para engrandecer la imagen de Roma –primero ante los turcos y luego
ante los protestantes.
Recuerdo
que pasamos por una de las calles de Berrocal y vimos una pequeña
casa. En principio pensamos que era una casa particular, pero no; era
una farmacia: una pequeña puerta, un azulejo que indicaba lo que era
y en su interior una estantería (lo poco que pudimos observar para
no ser mal educadas) con botes de cerámica donde se supone que
estaban contenidos los medicamentos. Era como viajar en el tiempo.
Como dice Weber “el mayor alejamiento del mundo del catolicismo,
los rasgos ascéticos propios de sus más elevados ideales tienen que
educar a sus fieles en un espíritu de indiferencia ante los bienes
de este mundo”15.
Es decir, las sociedades tradicionales católicas han sido educadas
en el conformismo y con la idea de más vale pájaro en mano que
ciento volando. En Berrocal no es necesaria una farmacia con
puertas que se abren solas, ni pc última generación con impresora
multifunción, ni luminosos en la puerta que llame la atención de
los vecinos, etc. Lo sencillo es lo válido, es lo bueno y lo bonito.
“El católico…es más tranquilo; dotado de menor impulso
adquisitivo, prefiere una vida bien asegurada, aun a cambio de
obtener menores ingresos, a una vida en continuo peligro y
exaltación, por la eventual adquisición de honores y riquezas.
Comer bien o dormir tranquilo, dice el refrán; pues bien, en tal
caso, el protestante opta por comer bien, mientras que el católico
prefiere dormir tranquilamente.”16
Algo
bastante significativo del mundo rural es el uso del tiempo tan
distinto al nuestro: si preguntas a qué hora empieza algo a tres
personas distintas, las tres te dirán horas distintas y siempre de
la misma manera “a las… más o menos”. Sin embargo este
concepto del tiempo no existe en nuestra sociedad y menos en las
sociedades protestantes donde la puntualidad es un valor en sí
misma. Como dijo Benjamin Franklin “Piensa que el tiempo es
dinero”17.
Como bien dice Max Weber, en este documento esta impreso el espíritu
del capitalismo. Por tanto, todo lo relacionado con fiestas y
días libres no sería más que una forma de perder el tiempo,
algo no beneficioso para el protestante: “Según la voluntad
inequívocamente revelada de Dios, lo que sirve para aumentar su
gloria no es el ocio ni el goce, sino el obrar”18;
por tanto “el primero y principal de todos los pecados es la
dilapidación del tiempo: la duración de la vida es demasiado breve
y preciosa para afianzar nuestro destino. Perder el tiempo en la vida
social, en cotilleo, en lujos, incluso en dedicar al sueño más
tiempo del indispensable para la salud es absolutamente condenable
desde el punto de vista moral.”19
Sin embargo, no podemos decir que Berrocal no esté influido por
el capitalismo, porque hoy día todo está envuelto por ese matiz
económico; pero lo que sí es cierto que no tienen ese concepto del
estrés urbanita. Sin embargo, se respetan los horarios en relación
al ritual de las Cruces y existe una necesidad de perfección y
cumplimiento en cuanto a los turnos y posiciones que toma cada
hermandad (Santa Cruz de Arriba y Santa Cruz de Abajo).
Max
Weber también habla del tradicionalismo en las formas de
trabajo agrícola, apuntando que “lo que el hombre quiere por
naturaleza no es ganar más y más dinero, sino vivir pura y
simplemente, como siempre ha vivido, y ganar lo necesario para seguir
viviendo.”20
Quizás no sea esta una marca característica de Berrocal en
particular, sino de Andalucía en general. Es la idea de trabajar
para vivir y no vivir para trabajar o como diría Sombart
“sistema de la economía de satisfacción de las necesidades”21.
También se habla del trabajo en torno a “la recolección de la
cosecha”22,
típico de las sociedades tradicionalistas, que sí podríamos
relacionar con las fiestas de Berrocal en el sentido más ancestral
de las fiestas de mayo. Sería pues, la fiesta del final del invierno
y el inicio de un nuevo ciclo agrícola como es la primavera. Este
ritual, envuelto en tradición ancestral según los vecinos del lugar
que nos decían que aquello había existido desde siempre y
que era la tradición; nos hace pensar en el misterio y la
magia que se concentra en estos rituales primaverales. De ahí la
diferencia entre las sociedades mediterráneas agrícolas y las
sociedades protestantes: según Max Weber la concepción negativa de
la superstición y lo mágico en las sociedades protestantes se
expresa en lo que pensaban los puritanos de que “ni medios mágicos
ni de alguna otra especie eran capaces de otorgar la gracia a quien
Dios había resuelto negársela”23.
Max Weber habla de los puritanos en relación al odio a lo profano
diciendo que “el odio encarnizado de los puritanos contra todo lo
que olía a superstición, contra todas las reminiscencias de
administración mágica de la gracia, se enderezó por igual contra
la cristiana fiesta de Nochebuena, contra el árbol de mayo y contra
el despreocupado sentido artístico de la Iglesia.”24
Quizás el problema no es que el cristianismo se haya fracturado de
dos formas distintas con la llegada de la Reforma, sino que estamos
hablando de dos formas religiosas muy distintas entre sí y que sólo
tendrían en común la veneración a los mismos dioses.
Tendríamos que hablar de cristianismo primitivo capitalista
al hablar de lo que se vive y se cree en las zonas reformadas y de
sincretismo religioso pagano-cristiano en las zonas
mediterráneas (siempre bajo mi humilde y poco científico punto de
vista). Ambas concepciones nada tienen que ver con el dogma
oficial de la Iglesia de Roma, aunque ésta haya tolerado
las formas de religiosidad popular como formas del Catolicismo.
Veamos un ejemplo de sincretismo religioso en la obra de Federico
García Lorca, Yerma:
[Mujer
1ª]
Señor,
que florezca la rosa,
No
me la dejéis en sombra.
[Mujer
2ª]
Sobre
tu carne marchita
florezca
la rosa amarilla.
[Mujer
3ª]
Y
el vientre de tus siervas,
la
llama oscura de la tierra.
Coro
Señor,
que florezca la rosa,
no
me la dejéis en sombra.
Yerma
El
cielo tiene jardines
con
rosales de alegría:
entre
rosal y rosal,
la
rosa de maravilla.
Rayo
de aurora parece
y
un arcángel
la vigila,
las
alas como tormentas,
los
ojos como agonías,
Alrededor
de sus hojas
arroyos
de leche tibia
juegan
y mojan la cara
de
las estrellas tranquilas.
Señor,
abre tu rosal
sobre
mi carne marchita.25
Algo realmente curioso es la apropiación idólatra que ha hecho el
Catolicismo de todas estas formas paganas, siendo la idolatría una
de las prohibiciones de Dios26.
Incluso Max Weber hace referencia a este hecho, obvio si se estudia
el protestantismo, en su obra: “la repulsa radical a toda
idolatría, que implicaría una atenuación de la veneración que
sólo a Dios se debe.”27
Sin duda, en las fiestas de Berrocal lo que más sobresale es la
idolatría; no sólo en la veneración de las Cruces, sino en la
transformación de las bestias como objeto de culto y en la
simbología del romero y el estandarte.
Ya no
sólo esta prohibida la idolatría en las iglesias
protestantes (en este caso calvinista), sino también todo lo que
implique instintos e irracionalidad. Es decir, las pasiones en lo
referente a la religión –y a la vida en general- debían ser
acalladas por la razón para así poder escuchar la palabra de Dios.
Aunque este concepto creo que no está muy estandarizado en las
iglesias protestantes, ya que el mismo Lutero usaba la música y la
fiesta como elemento fundamental de la iglesia; incluso es sabido que
las iglesias metodistas negras –en un principio- en los EE.UU. usan
el gospel como forma primordial para que el Espíritu Santo
llegue a ellos de forma mas efectiva28.
Sin embargo, siempre se intenta resumir la complejidad de las
distintas formas de expresiones religiosas en Europa poniendo como
dualismo la racionalidad protestante frente al paganismo católico.
Claro está que el caso de Berrocal es un claro ejemplo de este
paganismo del que hablamos y, de hecho, todas las fiestas religiosas
populares –sobre todo en Andalucía- están compuestas de esas
características básicas que encontramos en los manuales que tratan
estas materias. Pero vemos que la realidad es más compleja y no
debemos nunca aceptar como válidas las marcas diferenciadoras que se
nos presentan en las distintas monografías como reflejo de la
realidad.
Por
último, uno de los elementos más importantes de las fiestas de
Berrocal es la sensualidad y el goce de los sentidos. La primavera es
eso, pura sensualidad y sexualidad; algo totalmente acallado por la
moral protestante, incluso pernicioso para la salud y en contra de la
gloria de Dios: “Contra la tentación sexual, como contra la duda o
la angustia religiosa, se prescriben distintos remedios: dieta
sobria, régimen vegetariano, baños fríos; pero sobre todo, esta
máxima: trabaja duramente en tu profesión.”29.
Claro
está que siendo mediterráneos como somos, podemos llegar a pensar
que nuestra sociedad tiene mucho de viejo y nuevo, ya
que entendemos el tiempo como lo entendía Franklin y entendemos el
ocio como lo entendían los clásicos latinos. Por tanto, nuestra
sociedad es sincrética no sólo en el aspecto religioso y ritual,
sino en el aspecto social y económico. La moral protestante no fue
más que un lavado de cara del dogma católico y una vuelta al
cristianismo primitivo engalanado con una nueva superestructura ahora
llamada capitalismo. Como apuntó Nietzsche “Lutero se indignó
contra el renacimiento de Roma, en vez de entender, con el más
profundo agradecimiento, el extraordinario acontecimiento ocurrido:
la derrota del cristianismo en su propia sede. En la sede papal ya no
estaba asentada la antigua corrupción, ese pecado original que es el
cristianismo; quien se había asentado allí era la vida, el triunfo
de la vida. Y Lutero restauró la Iglesia nuevamente.”30
Sin embargo la sociedad moderna es todo eso más unas incesantes
ganas de conocer todo lo irracional –desde la razón, aunque sea
una paradoja- y una necesidad absoluta de volver a las antiguas
formas de religiosidad pagana; ya sea implicándonos en las fiestas
tradicionales o desde un punto de vista más etnográfico.
De este modo, aunque parezca una forma enrevesada de explicar lo que
significó la Reforma en sí misma y lo que hoy significa la compleja
convivencia entre capitalismo y tradicionalismo; hemos hecho un
repaso a la obra de Max Weber ejemplificando sus tesis con lo
observado en las Cruces de Mayo de Berrocal.
1
Véase la información sobre los reformadores medievales que aparece
en: García de Cortázar, José Ángel, Cristianismo
marginado, Madrid, 1999; Orlandis, José; Historia de
la Iglesia, Tomo 1, La Iglesia Antigua y Medieval; Madrid,
1998; E. Delaruelle, P. Ourliac, E.R. Labande, La crisis
conciliar, Tomo XVI de la Historia de la Iglesia, de
Fliche-Martín, Valencia, 1967; Mitre, Emilio; Granada, Cristina;
Las grandes herejías de la Europa Cristiana, Madrid, 1999;
Cohn, Norman, En pos del milenio, Madrid, 1997;
2
Véase la información sobre la Reforma Protestante en: Egido
López, Teófanes, Las Reformas Protestantes, Madrid,
1992; Egido López, Teófanes, Las claves de la Reforma y
la Contrarreforma, Barcelona, 1991; Elton, G.R., La
Europa de la Reforma, Madrid, 1974; Touraine Alain,
Crítica a la Modernidad, Madrid, 1993; Smolinski,
Heribert, Historia de la Iglesia Moderna, Barcelona,
1995; Álvarez Caperochipi, José Antonio; Reforma
Protestante y Estado Moderno, Madrid, 1986; Vizuete Mendoza,
J. Carlos, La Iglesia en la Edad Moderna, Barcelona,
1995; Blázquez Martín, Diego, “Herejía y Traición: Las
doctrinas de la persecución religiosa en el siglo XVI”, en:
Cuadernos Bartolomé de las Casas, nº 18, Madrid, 2001.
3
Entre estos autores está la Doctora en Historia Económica Renate
Pieper de la Universidad de Graz en Austria y que fue Profesora
Visitante para el Departamento de Historia Moderna de la Facultad de
Humanidades de la Universidad Pablo de Olavide en el curso
2003/2004.
4
Egido López, Teófanes, Las claves de la Reforma y la
Contrarreforma, Barcelona, 1991, p 63.
5
Palabras relevantes en negrita con respecto a la obra de Max
Weber.
6
Calvino, Juan; “Ordenanzas eclesiásticas”; en Calvin,
homme d´Église. Genève. Labor et Fides, 1971, pp 27-29.
7
Artículo encontrado en la red: Ballesteros Leiner, Arturo;
“Cien años de La ética protestante y el espíritu del
capitalismo”, en: Tiempo.
8
Küng, Hans; La Iglesia Católica, Barcelona, 2003, pp
173,175.
9
Touraine, Alain; Crítica a la modernidad, Madrid,
1993, pp 42, 44.
10
Véase Éxodo 20:4. John Wyclif fue el primero
que propuso las Sagradas Escrituras como única fuente de fe.
11
Véase Romanos 3:28.
12
Weber, Max; La ética protestante y el espíritu del
capitalismo, Buenos Aires, 2004, p 17.
13
La Iglesia Católica tolera estos ritos ya que fueron transformados
y cristianizados por Constantino.
14
Invención papal en el siglo XIII.
15
Weber, Max; La ética protestante y el espíritu del
capitalismo, Buenos Aires, 2004, p 20.
16
Cita de Dr. Offenbacher en la obra de Max Weber, p 21.
18
Weber, Max; La ética protestante y el espíritu del
capitalismo, Buenos Aires, 2004, p 152.
19
Se hace referencia a Barclay en la obra de Max Weber.
20
Weber, Max; La ética protestante y el espíritu del
capitalismo, Buenos Aires, 2004, p 40.
21
Citado en la obra de Max Weber, p 44.
22
Weber, Max; La ética protestante y el espíritu del
capitalismo, Buenos Aires, 2004, p 40.
23
Íbidem, p 87.
24
Íbidem, p 169.
25
García Lorca, Yerma, Alianza Cien, Madrid, 1996, pp 80, 81.
26
Éxodo, 20:4.
27
Weber, Max; La ética protestante y el espíritu del
capitalismo, Buenos Aires, 2004, p 141.
28
Martin, Denis-Constant; El Gospel Afroamericano: de
los espirituales al rap religioso, Akal, Madrid, 2001.
29
Pensamiento de Baxter que aparece en la obra de Max Weber.
30
Nietzsche, Friedrich Wilhelm, El Anticristo, Madrid,
2001.

Las dos caras del cristianismo europeo: De la idolatría pagana mediterránea al puritanismo de las formas protestantes. Aproximación antropológica desde La Ética Protestante y el Espíritu del Capitalismo de Max Weber a las Cruces de Mayo de Berrocal. por Laura Tinajero Márquez se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.
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