Dato importante: Es un artículo que resulta hoy día anticuado desde lo ocurrido durante la pasada primavera de 2011 en España y en muchas capitales del mundo: La Spanish Revolution, que sin duda podríamos incluir esta nueva expresión ciudadana como Nuevo Movimiento Social.
¿Podríamos
catalogar como NMS1
los últimos acontecimientos situados en las calles de las
principales ciudades francesas como oposición a la Ley de Primer
Empleo propuesta por el Gobierno galo? Muchos son los medios de
comunicación que han titulado estas protestas como “el nuevo Mayo
del 68”, sin repasar a penas las características básicas que los
sociólogos han señalado como elementos fundamentales que
diferencian a estos NMS de los antiguos (como el movimiento
obrero, por ejemplo).
De
este modo, tomaremos el ejemplo de las protestas de los sindicatos de
estudiantes franceses, que hoy día llenan las portadas de todos los
periódicos del mundo, como “cobaya de laboratorio” para así
comenzar con este análisis historiográfico y sociológico de lo que
hoy llamamos como NMS.
Si
tenemos que describir en una sola frase lo que define a un NMS,
tendríamos que apuntar que son acciones colectivas que persiguen
soluciones a problemas globales; por tanto, no son movimientos que
busquen fines específicos que repercutan en el interés propio del
grupo2.
Así que ya tendríamos una posible respuesta a la pregunta inicial
de este análisis: los sindicatos de estudiantes franceses buscan una
solución (en este caso, la eliminación) al problema que plantea la
Ley de Primer Empleo. Según algunos autores, “la opinión
generalizada es que las motivaciones de quienes participan en los NMS
son finalidades ideológicas y la lucha por bienes colectivos, y no
un estrecho interés particular”3.
Entonces, si atendemos a esta característica (principal e inédita
en estas nuevas manifestaciones) de la que nos hablan la mayoría de
los investigadores que se centran en estudiar lo que diferencian a
los viejos movimientos sociales de los nuevos, podríamos decir que
lo que está ocurriendo en Francia no sería un NMS
propiamente dicho.
Sin
embargo, dentro de los NMS existen distintos tipos de
movimientos que forman parte del “nuevo paradigma”4:
movimiento de protesta y de protestas colectivas, orientadas
exclusivamente hacia la protección económica (contra los impuestos,
leyes, etc.) sin reivindicar autonomía ni identidad5.
Así que podríamos apuntar la idea desarrollada por Offe (1992) y
aplicarla a los sucesos acontecidos estos días en Francia: se
trataría de olas de protesta que tienen como fin último
desestabilizar al sistema (en este caso capitalista) y que se basan
en ejemplos históricos como las protestas en contra de la
segregación negra en EE.UU6
–que a su vez tomaron como ejemplos a Lumumba o a Gandhi- o el
mítico Mayo del 68 francés.
Quizás
el perfil de los manifestantes franceses corresponda con los miembros
tipo que generalmente forman parte de los NMS. Estas
características las podemos encontrar en Riechmann y Fernández
Buey (1994) cuando analizan la base social de los NMS
europeo-occidentales7:
profesionales de servicios sociales y culturales con alto nivel
educativo y abundancia de tiempo libre, elementos de la vieja clase
media (profesiones liberales o campesinado) y sectores de la
población al margen del mercado de trabajo o en una situación
periférica respecto a él: parados, estudiantes, amas de casa,
jubilados, etc. Usando estos criterios, podríamos llegar a
preguntarnos qué tipo de intereses persiguen estos sectores de la
sociedad a la hora de participar en estos movimientos sociales. En
principio no persiguen objetivos de marcado tinte personal, no buscan
por tanto beneficios individuales; sino que generalmente buscan
bienes colectivos (aparentemente), contradiciendo los preceptos
básicos del modelo de la “elección racional”8
y desvinculan a los miembros de estos movimientos con la figura del
“gorrón”9.
Así que, si atendemos a la idea de que lo que ocurre en Francia es
un problema de índole económica y que va en contra de los intereses
de los más jóvenes…o se trata de un movimiento social vinculado
al modelo del gorrón10
o no estaríamos hablando de un nuevo movimiento social, si lo
analizamos como hecho concreto (La Ley del Primer Empleo) y no
relacionándolo con la quema de coches en los suburbios de
París (con lo que tendríamos que estudiar a fondo si se trataría
de actos vandálicos puntuales o reivindicaciones sociales de la
población de origen extranjero).
Quizás
otro argumento en contra a la hora de pensar que las revueltas
estudiantiles francesas puedan ser un NMS, lo tenemos en su
temática. No tiene nada que ver con los tres grandes grupos de
movimientos del siglo XX: Feminismo, Ecologismo y Pacifismo. Pero,
seguramente muchos (sino todos) de los que hoy están protestando a
las puertas de La Sorbona de París se manifestaron en su día
en contra de La Guerra de Irak, protestan por las
consecuencias del uso de la energía nuclear o están de acuerdo con
la idea de que las grandes potencias históricas son las causantes de
la pobreza en demasiados territorios del mundo –como diría Dan
Morgan (1980), “El Tercer Mundo también se vuelve cada vez más
hacia las Nuevas Europas en busca de alimentos”11
Lo
verdaderamente cierto es que los NMS se manifiestan cada día
no sólo en las calles de las grandes ciudades del mundo, sino en la
conciencia colectiva de las sociedades capitalistas del siglo XXI
gracias a las nuevas tecnologías de la información que permiten
visualizar imágenes en todos los puntos del planeta. Por esa misma
razón el estudio de los NMS se convierten en un elemento
fundamental para entender la Crisis del Capitalismo en pleno siglo
XX, el surgimiento de grupos antiglobalización12
(Seattle, noviembre de 1999) y la reacción ciudadana que se produce
cuando se desatan desastres naturales, guerras, arbitrarias gestiones
políticas, etc.13
Pero,
¿son estos NMS respuestas espontáneas a la situación de
crisis en el mundo? Son muchos los sociólogos que toman como base
esta característica para identificar a los NMS y
diferenciarlos de los viejos movimientos: según Riechmann y
Fernández Buey (1994), “los grupos y organizaciones de los NMS
actúan con mayor autonomía de lo que era usual en otros
movimientos”14;
es decir, no existe una jerarquía o una organización bien
planificada como ocurría en el movimiento obrero, por ejemplo. Sin
embargo a través de los medios de comunicación nos llegan rumores
del poder que ejercen estas organizaciones con respecto a sus
miembros, de los fines lucrativos que persiguen, de la hipocresía
con la que actúan, etc. Podríamos citar, por poner algún ejemplo
significativo, a Green Peace como organización ecologista que
ejerce una enorme presión en la opinión pública. Lo que no sabemos
es hasta qué punto estos rumores corresponden con la realidad o si
existe una anti-antiglobalización; es decir, una campaña
política para que la opinión pública se ponga en contra de estos
radicales, violentos, alternativos…que llenan
las calles de cócteles molotov y pancartas reivindicativas.
Aunque
no sólo estos nuevos movimientos antiglobalización del siglo XXI
son visibles a través de todas las televisiones del mundo: muchas
otras imágenes –pertenecientes a la historia del siglo XX- se han
quedado en la retina de millones de habitantes en todo el mundo:
policías rociando con mangueras a presión a manifestantes sentados
a las puertas de bibliotecas y cafeterías en las ciudades del sur de
EE.UU, jóvenes ataviados con flores haciendo el amor y no la
guerra, estudiantes afincados en las calles y luchando en un
simbólico mes de mayo -desde Berkeley a Berlin15…Aunque
no son sólo imágenes míticas arrancadas de la memoria visual
colectiva, sino actitudes que han cambiado en la sociedad gracias a
los medios de comunicación –sobre todo a lo que atañe a la vida
de las mujeres y la liberación sexual, social, profesional, etc.
Por
tanto estamos ante una dicotomía cuando hablamos de la Globalización
Tecnológica16:
por un lado estandariza desde el punto de vista social a todos los
ciudadanos del mundo que tengan acceso a los medios tecnológicos y
por otro lado da nuevas opciones para que los ciudadanos busquen un
nuevo paradigma y una nueva realidad al margen de los modelos
políticos capitalistas. De esta cuestión nos hablaba Marcuse cuando
apuntaba la idea de unidimensionalidad17
como “crítica del fetichismo de la mercancía”18.
¿Realmente
fue la Declaración de los Derechos Humanos la que elevó a lo
más alto el concepto de libertad o han sido los Nuevos
Movimientos Sociales con el uso de las nuevas tecnologías de la
información los que han dado un nuevo significado al sustantivo más
invisiblemente abstracto de la Sociedad del Riesgo Global19?
1
Nuevo Movimiento Social. Como aparece en la obras: Riechmann y
Fernández Buey; Redes que dan libertad, Barcelona, 1995.
/ Russell J. Dalton y Manfred Kuechler; Los nuevos
movimientos sociales, Valencia, 1992.
2
Dalton , Kuechler y Bürklin; Los nuevos movimientos
sociales, Valencia, 1992, p. 32.
3
Esta cita aparece en Dalton y Kuechler (1992). Hace
referencia a los siguientes artículos: Mitchell,
Robert (1979); “Nacional
Environmental Lobbies and the Apparent Illogic of Collective
Action”, en C. Russell,
ed., Collective Decision Making,
Baltimore, MD: Johns Hopkins University Press../ Muller,
Edward, y
Karl-Dieter Opp
(1986), “Rational Choice and Rebellious Collective Action”,
American Political Science Review,
80: 471-88. / Rohrschneider, Robert
(1988), “Citizen Attitudes Toward Environmental Issues; Selfish or
Selfless?”, Comparative Political
Studies, 21: 347-67.
4
Offe, Claus; Partidos Políticos y Nuevos Movimientos
Sociales, Madrid, 1992, p. 185.
5
Identidad como búsqueda principal de los NMS y de sus miembros.
Esta concepción aparece en la obra de Enrique Laraña y Joseph
Gusfield (eds.); Los Nuevos Movimientos Sociales: de la
ideología a la identidad, Madrid, 1994, p. 6 y ss.
6
Robbins, Victoria; Martin Luther King: Grandes Iniciados,
Madrid, 1997 / Llarch, Joan; Martin Luther King: una vida
por la paz, Barcelona, 1982. / Egaña, Iñaki; “Malcolm
X, en el centro de la revolución”; Handler, M. S.; “Notas
sobre Malcolm X”; Haley, Alex; “El asesinato de Malcolm
X”; Davis, Ossie; “Notas sobre Malcolm X”; Malcolm
X; “Discursos”; en Malcolm: vida y voz de un hombre
negro, Editorial Txalaparta, Tafalla, 1995.
7
Riechmann, J. y Fernández Buey, F.; Redes que dan
libertad. Introducción a los nuevos movimientos sociales,
Barcelona, 1994, pp 81, 82.
8
Dalton, Kuechler, Bürklin; Los Nuevos Movimientos Sociales,
Valencia, 1992, p 26.
9
Aparece en las obras de Laraña y Gusfield (eds.); Los
Nuevos Movimientos Sociales: de la ideología a la identidad,
Madrid, 1994. / Riechmann y Fernández Buey; Redes
que dan libertad. Introducción a los nuevos movimientos sociales,
Barcelona, 1994.
10
En un principio muchos investigadores pensaron que estos nuevos
movimientos sociales (años 60-70) respondían a una búsqueda
individual y que eran organizaciones con ánimo de lucro.
11
Morgan, Dan;
Merchants of Grain,
Penguin Books, Harmondsworth, 1980, p 25. Citado en la obra
de Alfred W. Crosby, Imperialismo Ecológico,
Barcelona, 1999, p 335.
12
“ATTAC, ONGs y la burocracia reformista del movimiento
antiglobalización”, en www.rebelion.org,
13 de junio del 2001. / Roberto Laxe, “La
alargada sombra de Seattle”, en www.rebelion.org,
5 de julio del 2001. / Entrevista a Noam
Chomsky (realizada por David Barsamian), “El
significado de Seattle”, en www.rebelion.org,
5 de junio del 2001.
13
Beck, Ulrich; La Sociedad del Riesgo Global, Madrid,
2002, p 120.
14
Riechmann, J. y Fernández Buey, F.; Redes que dan
libertad. Introducción a los nuevos movimientos sociales,
Barcelona, 1994, p 78.
15
Martínez Alier, J.; Schlüpmann, K.; La ecología y la
economía, Madrid, 1992, p 302.
16
Idea que aparece en Ulrich Beck, ¿Qué es la
Globalización?, Barcelona, 1998.
17
Marcuse, Herbert; El hombre unidimensional, Barcelona,
2001.
18
Martínez Alier, J.; Schlüpmann, K.; La ecología y la
economía, Madrid, 1992, p 303.
19
Beck, Ulrich; La Sociedad del Riesgo Global, Madrid,
2002.

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