martes, 28 de febrero de 2012

Crecimiento sin desarrollo


CRECIMIENTO SIN DESARROLLO1


La idea fundamental del artículo de Méndez y Molinero es la de que el subdesarrollo se ha identificado de forma frecuente y errónea con la situación de pobreza y atraso2, al igual que el manual anteriormente citado. Por tanto el subdesarrollo no es más que una situación de desequilibrio tanto económico, social y territorial; que origina una crisis estructural y por este motivo es por el cual las sociedades subdesarrolladas no tienen medios para salir de esta encrucijada. “Un buen número de países del Tercer Mundo logra en los años sesenta y setenta unas tasas de crecimiento relativamente elevadas, pero apenas había mejorado el nivel de vida de la mayoría de la población. Identificado el desarrollo con el crecimiento, estos países se estaban desarrollando, pero el aumento sostenido del producto o de la renta coexistía con el incremento de la pobreza, la desigualdad o el desempleo3”.

Pero, ¿cuándo se empezó a hablar de subdesarrollo? Este fenómeno empieza a existir desde el punto de vista léxico a partir de la II Guerra Mundial. Este hecho emerge cuando los grandes imperios coloniales que se mantienen en vigor hasta después de 1945, dando paso posteriormente a los procesos de descolonización y la emergencia política del Tercer Mundo4. Existen bastantes causas desde distintos puntos de vista: según el marxismo se debe al intercambio desigual y el papel destructor del imperialismo; otros ven la causa en las variantes demográficas (Lacoste, 1968)…aunque existen otras muchas posibles causas que responden a modos distintos de enfocar el mundo desde el punto de vista político. Otros autores como Tulio Halperin Donghi achaca el problema (en este caso el de Latinoamérica) al agotamiento del orden neocolonial; es decir, la independencia económica (aparentemente) de los países latinoamericanos con respecto a sus acreedores europeos y norteamericanos5.

Lo cierto es que aunque el proceso de descolonización hizo posible que muchos países subdesarrollados ejercieran su soberanía sobre las fuentes de recursos naturales, el control real siguió en muchos casos en manos de los países ricos6. Según González de Molina “La expansión del sistema capitalista rompió la armonía entre los ecosistemas naturales y las formaciones sociales periféricas”7; de ahí que se empiece a hablar de dos elementos muy importantes con respecto al subdesarrollo: Centro y Periferia. Según la Teoría de los Anillos desarrollada por Von Thünen, lo que se produce dentro de un anillo (en la Periferia) suele tener las mismas características de producción y económicas; pero cada uno de los espacios se integra al Centro y se relaciona con un “puerto”, que es el intermediario entre el Centro y la Periferia. De este modo se van adaptando los puertos y las vías férreas a este comercio exterior8.

Según la idea de Lacoste9 existen dos conceptos que hay que diferenciar: Subdesarrollo y Tercer Mundo. El primero se refiere a los países capitalistas del Tercer Mundo y el segundo a los países capitalistas y socialistas no desarrollados. Sin embargo, esta distinción carece hoy día de sentido.

Entonces, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de un país subdesarrollado? Pues sería un lugar determinado donde la población muere de hambre, pero donde sin embargo existe una evolución de la producción alimentaria (según datos de la ONU). Pero entonces, ¿cuál es el problema? Pues el problema es que las estructuras sociales (carecen de capital financiero y técnico) impiden un reparto equilibrado de esas producciones10. Por eso hablábamos antes de Crecimiento y Subdesarrollo.

Si nos paramos a pensar qué opinión nos merece el mundo en el que vivimos, seguro que más de uno reflexiona sobre el Tercer Mundo: causas de su desajuste económico y social, cuáles pueden ser los “verdugos” que han propiciado el reparto desigual de sus recursos, qué podemos hacer contra esos problemas internos (también externos) que sufren estas poblaciones y si sería posible a largo plazo que estuviéramos viendo en estos países nuestro futuro (crecimiento demográfico, escasez de recurso y medios técnicos y humanos necesarios para un buen reparto económico).

Muchos achacan el problema a esta Globalización económica y cultural (que no Globalización en términos generales11) en la que nos vemos inmersos. Es decir, debido al empuje de las grandes multinacionales que se nutren (muchas de ellas) de las materias primas extraídas de las zonas más desfavorecidas de la tierra (que no las mas pobres en cuestión de recursos naturales), estas poblaciones se endeudan cada vez más con sus acreedores extranjeros (como ocurría en el siglo XIX latinoamericano) y llega a ser casi imposible salir del agujero negro del subdesarrollo. Por ejemplo, en el caso chino tenemos casi una excepción en este sentido: un país de corte comunista, aparentemente subdesarrollado, con un halo importante de pobreza, una explosión demográfica que salta todos los límites establecidos y una economía basada en el comercio exterior; sin embargo, sus productos están llegando a todos los mercados extranjeros y creando una situación de verdadera crisis por el abaratamiento de sus manufacturas (incluso por la copia fraudulenta de productos de primera calidad en el mundo occidental). Quizás sería esta una buena forma de salir del agujero del subdesarrollo.

Otro tipo de herida que causa la Globalización (en este caso la cultural), es el engrandecimiento de las formas culturales más “exóticamente occidentales” en detrimento de las pequeñas culturas y el olvido que se hace de las mismas por parte del “mundo globalizado”. Si hay poblaciones donde existe una sola fuente de comercio que es la artesanía local, este tipo de Globalización aplasta su sistema económico y lo relega a un segundo plano (o quinto si exageramos) dentro de la evolución de las culturas en este siglo XXI.

Quizás la solución, o una de las soluciones, sería engrandecer en la medida que nos sea posible estas poblaciones mal llamadas tercermundistas desde muchas perspectivas (tanto económicas como culturales): intentando apostar por sus industrias y por la evolución de sus mercados fuera de sus horizontes, hacer ver a la sociedad globalizada que la cultura y forma de vida de estas zonas más desfavorecidas es valiosa e interesante (promocionando su artesanía, costumbres, exposiciones artísticas, etc.)…pero no como forma de sacarles provecho económico al negocio que se está inaugurando (la moda por los “ambientes zen”), sino creando nuevas oportunidades a los habitantes de estas poblaciones para que sea posible la salida del pozo negro del subdesarrollo y recordando que gracias al colonialismo y al imperialismo Occidente es hoy día lo que es: ya es hora que les devolvamos lo que fue suyo.

1 Idea extraída de Díez Espinosa y otros, Historia del mundo actual (desde 1945 hasta nuestros días), Universidad de Valladolid, Valladolid, 2000, p 118.
2 Méndez, R.; Molinero, F.; Espacios y Sociedades, Ariel, Barcelona, 1998, p 339.
3 Díez Espinosa y otros, Historia del mundo actual (desde 1945 hasta nuestros días), Universidad de Valladolid, Valladolid, 2000, p 118.
4 Villares, R.; Bahamonde, A.; El mundo contemporáneo. Siglos XIX y XX, Taurus, Barcelona, 2001, p 146.
5 Halperin Donghi, Tulio; Historia Contemporánea de América Latina, Alianza Editorial, Madrid, 2001.
6 González de Molina, M.; Historia y Medio Ambiente, Eudema, Madrid, 1993, p 81.
7 Íbidem, p 88.
8 Idea extraída de la exposición magistral sobre los Ciclos Monoproductores en Latinoamérica realizada por el Prof. Dr. Juan Marchena para la asignatura de Historia de América Latina Contemporánea 2005-2006.
9 Idea extraída de Méndez, R.; Molinero, F.; Espacios y Sociedades, Ariel, Barcelona, 1998, p 344.
10 Méndez, R.; Molinero, F.; Espacios y Sociedades, Ariel, Barcelona, 1998, pp 345 y 346.
11 Beck, Ulrich; ¿Qué es la Globalización?, Madrid, 1998.



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Crecimiento sin desarrollo por Laura Tinajero Márquez se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.
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