sábado, 20 de septiembre de 2014

Sevilla en 3 tiempos: Charla-coloquio con Antonio Puente Mayor, David Rodríguez Cordón y Adrián Yáñez

Centro Cívico Las Columnas, Triana. 29 de marzo.


sábado, 25 de enero de 2014

Reseña de La sombra de Bécquer, de Antonio Puente Mayor


El Bécquer atemporal: En sombra, en polvo, en humo, en tierra... 


Comienzo así la reseña de la primera novela, que no única obra, de Antonio Puente Mayor, La sombra de Bécquer, con el último verso de uno de los sonetos más famosos de Luis de Góngora pero en retroceso, de atrás hacia adelante: aquél que escribiera como cover que diríamos hoy día del también intemporal soneto XXIII de Garcilaso de la Vega dedicado al mantra horaciano del carpe diem.

De primeras, desde el mismo Prólogo, sorprende la rapidez en la que te introduces en ese sótano que nos pintan tenebroso, que lo puede ser, del Panteón de Sevillanos Ilustres de la Facultad de Bellas Artes de Sevilla en el 2003, año de las investigaciones que se llevaron a cabo por un grupo de profesionales de diferentes ámbitos y que, una vez dentro, se muestra frío y gris tal como nos mostraban los góticos románticos en esas estampas de lugares abandonados y sombríos, esa evasión y viaje a la muerte.

Ya en el primer capítulo, su retórica narrativa recuerda mucho a autores actuales como Nerea Riesco, por ejemplo en El elefante de marfil que también se centra en la Sevilla Antigua; en este caso, en la de finales del XVIII y el famoso terremoto de Lisboa que destruyó parte de La Catedral. Por tanto, es una novela fácil de leer, para todos los públicos y con diferentes lecturas dependiendo de la edad del lector: para los más mayores, una recreación de la figura de ese joven Bécquer desconocido antes de irse a Madrid; y por otra parte, ese descubrimiento de un poeta que a los adolescentes les suena de algo, dicen sufrirlo en 4º de la ESO (sobre todo los chicos porque las chicas con ver el magnífico retrato, idealizado, que realizó del poeta su hermano Valeriano...) y admiten disfrutarlo cuando repasan su lírica para adentrarse en el post-romanticismo español de Juan Ramón Jiménez (que ya sabemos que no es lo mismo que el europeo donde se agarraría como clavo ardiendo nuestro querido Gustavo Adolfo) ya en 2º de Bachillerato.

Se pueden diferenciar dos partes en esta novela: del capítulo primero al noveno, de corte más juvenil, donde los adolescentes que lean esta obra queden atrapados por ella; y del décimo en adelante, donde tanto jóvenes como mayores podemos entrar en ese juego de intriga entre la realidad y la ensoñación o la parapsicología. Desde el primer capítulo hasta el noveno, se intenta vislumbrar la trama y me es imposible dejar de hacer conjeturas sobre qué pasará; pero llegado el Capítulo 10, empieza el suspense puro, la investigación de la joven protagonista, una chica de 15 años llamada Dalia y estudiante de 4º de la ESO en un centro educativo que conozco por haber dado clases allí durante un par de cursos, el IES Nervión.

La manera en la que Antonio Puente Mayor describe los sentimientos de la protagonista es sumamente gráfica y clara, sin lugar a especular sobre la actitud de ella y cómo se siente. Se podría resumir estas imágenes casi cinematográficas con la siguiente afirmación que se expresa en el Capítulo 11 de la novela: (…) en materia de sentimientos no existe fórmula estricta para medir la longitud de las decepciones. Y no sólo con respecto a Dalia, también en cómo describe la sensación de falta de apego del padre de ésta cuando regresa de cada viaje laboral y tiene que retomar de nuevo la relación familiar y de pareja con Marina, su mujer y madre de la protagonista.

Realmente es un texto que por su trama romántica en el sentido más actual de la palabra, el registro coloquial utilizado para explicar la forma en la que se comunican los jóvenes de hoy día y su frescura en los diálogos, capta de lleno la atención de los chavales y les hace zambullirse en esa Sevilla del XIX que en poco se diferencia con la actual por mucha incipiente arquitectura del XXI que tengamos. Muy recomendable para los adolescentes que se les hace tedioso el estudio de la Historia de la Literatura, ya que tras picarles la curiosidad de cómo era y cómo escribía este personaje de La sombra de Bécquer, puedan entrar más fácilmente en su obra, en el primer Juan Ramón y de ahí al resto de las etapas de éste último que son, sin duda, resumen perfecto de la lírica española de finales del siglo XIX y principios del XX. Si a Juan Ramón tenemos que considerarle Padre Espiritual de la Generación del 27, no cabe duda que a Gustavo Adolfo deberíamos renombrarle como el Abuelo Omnipresente de toda la lírica que le siguió no sólo en España sino en Latinoamérica por mucho que la crítica afirme que éstos que bebieron directamente de las fuentes simbolistas francesas para crear un nuevo estilo, el Modernismo.

Definitivamente es un incentivo más para visitar y mirar con otros ojos esos lugares de la Sevilla antes de la Exposición del 29, casi 100 años, que también forman parte de las postales de souvenir. Un claro ejemplo es ese arte férreo en nuestra ciudad, y no hablo de trenes, sino de esas grandes obras de arte metálicas de las que nos queda tan poco. En esta novela de Antonio Puente Mayor se menciona una de ellas y es, ni más ni menos, que la obra metálica más representativa de nuestra ciudad: el Puente de Triana, a cuya inauguración asistió el joven Gustavo Adolfo según su diario personal.

La sombra de Bécquer es, sin duda, una obra muy recomendable para pasar un buen rato aprendiendo sobre ese joven poeta, esa ciudad pintoresca y vaporosa, llena de encanto; con una trama muy actual que atrae, engancha, entretiene desde las primeras líneas y donde Dalia, la protagonista, es un eje vertebrador perfecto entre el pasado y el presente de nuestra ciudad. Una ciudad que ha cambiado en lo formal pero no en su esencia ni en su romanticismo más misterioso.



                                                                                                                                                   Laura Tinajero

viernes, 1 de noviembre de 2013

Reportaje en Sevilla Ciudad de ABC de Sevilla: La Sevilla del 29, paso a paso en "El Gramófono de Heringer"



7 de agosto de 2013                                            Escrito por Cristina Sánchez
 

laura-tinajero-escritora

Una mujer demente y la Sevilla de la Exposición Iberoamericana de 1929 son las protagonistas de El Gramófono de Heringer. Esta novela basada en hechos reales está escrita por una joven sevillana de 30 años a la que le apasiona la ciudad en la que nació y a la que querido rendir un homenaje recreando los hechos vividos en los años 20 en la capital hispalense.

Laura Tinajero, la autora del libro, nació en el barrio de San José de Palmete. Desde niña le ha llamado la atención escribir, cuenta que «al principio relatos y luego cualquier cosa que viera u oyera; reseñas de películas, de fiestas populares…» Más adelante abandonó esa costumbre para estudiar en la Universidad Pablo de Olavide donde se licenció en Humanidades. Resalta que «gracias a mis profesores, y a un sistema novedoso que en aquel entonces comenzó en la facultad donde estudiaba, pude tocar de cerca el mundo de la investigación que me apasiona y no he abandonado».

Todos estos estudios la han ayudado a redactar su libro de 130 páginas en tan sólo dos meses. Pero detrás de todo esto hay también un vínculo muy especial con Sevilla que desde pequeña le han inculcado sus padres «cuando sólo era una niña, mi familia me contaba historias de la ciudad, todos los domingos íbamos al Parque María Luisa y visitábamos los museos, gracias a esa educación he aprendido a querer mi tierra y con esta novela quiero transmitir a sevillanos y foráneos la historia de una ciudad llena de magia y que supo enseñarse al mundo de una manera grandiosa en la Expo del 29».

El Gramófono de Heringer

Un diván y un gramófono son testigos de los secretos que una joven sevillana no quiere confesar a su terapeuta, el Doctor Heringer, un neurólogo psicoanalista recién llegado a la ciudad a finales de los años 20.

Sevilla es una ciudad de provincias que se arriesga, y de que manera, a cambiar su destino siendo la anfitriona de la Exposición Iberoamericana que dará alas a una ciudad demasiado encerrada en sí misma y en sus murallas ya derribadas.
Con una estructura basada en los escritos de Sigmund Freud, se adentra en el subconsciente y los problemas de una mujer que estaba «mala de los nervios» y que se empeñaba en nadar contra corriente a pesar de sus angustias y manías.

Con El Gramófono de Heringer, Laura pretende darse a conocer en el mundo de la literatura. Esta novela se puede descargar de manera gratuita en su blog. Su sueño es poder editarla en papel y que todas aquellas personas que vivieron esos años cercanos a la Expo puedan leerla y que «sientan que forman parte de ese pasado y de esa época tan dorada de la ciudad».


http://sevillaciudad.abcdesevilla.es/noticias/cerro-amate/cultura-cerro-amate/la-sevilla-del-29-paso-a-paso-en-el-gramofono-de-heringer/

jueves, 31 de octubre de 2013

Entrevista en Sevilla Directo: La Sevilla del 29 escuchada a través de ‘El gramófono de Heringer’

Foto definitiva Laura

Nuestra protagonista de hoy nació en el barrio de Palmete hace treinta años, y aunque actualmente reside en Castilblanco de los Arroyos, confiesa ser una apasionada de Sevilla y su Historia hasta el punto de convertirse en el escenario de su primera novela. En esta entrevista, Laura Tinajero nos cuenta todos los detalles de ‘El gramófono de Heringer’, disponible gratuitamente en su blog.

Sevilla Directo: Buenas tardes Laura, ¿cuándo nace tu pasión por escribir?

Laura Tinajero: Me gusta la escritura desde pequeña, comencé redactando cuentos y pequeños relatos. Recuerdo que en el colegio, los profesores le decían a mi madre “esta niña va a ser escritora” (risas). En 2001 empecé a escribir los primeros artículos.

SD: ¿Qué podemos encontrar entre las páginas de ‘El gramófono de Heringer?

L.T.: La novela, basada en hechos reales, cuenta la historia de una joven sevillana que padece un trastorno maniaco-obsesivo y acude, obligada por su marido, al Doctor Heringer, un neurólogo psicoanalista alemán recién llegado a la ciudad a finales de los años 20. Con una estructura basada en los escritos de Freud, nos adentramos en los secretos de una mujer que se empeñaba en nadar a contracorriente y no dejar de vivir a su manera, contraria a todo lo establecido.

SD: Háblanos un poco del contexto donde se desarrolla la historia.

L.T.: Está basada en un momento (1929) en el que Sevilla se abre al mundo con una exposición temática sobre Iberoamérica y algunas colonias y protectorados como el de Marruecos; que no sólo fue un escenario donde cada país puso de relieve su cultura en cada uno de los pabellones expuestos, sino también una oportunidad única para que la ciudad saliera de sus murallas, ya psicológicas, para conquistar nuevos espacios como los barrios que nacen a principios del siglo XX en torno a los sectores industriales y los que se inauguran como lugar de descanso para los visitantes de la Exposición Iberoamericana de 1929, donde la Ciudad Jardín de la Esperanza y la Gran Plaza tienen un protagonismo esencial en la novela.

Portada libro Laura Tinajero 

SD: ¿Qué nos puedes contar sobre los personajes de esta novela?

L.T.: Todos ellos son reales, existieron, no en la misma fecha pero sí en forma. Los protagonistas son Claudia, la chica bipolar, y el Doctor Heringer que conversan durante las sesiones.

SD: ¿Cuáles son los lugares de Sevilla que aparecen en ella?

L.T.: Aparecen muchas zonas de la ciudad, pero los nuevos barrios tienen especial protagonismo en mi novela. Ciudad Jardín, el Cerro del Águila, San Jerónimo (donde por aquel entonces había solo dos calles), Miraflores, San Bernardo. También hay momentos donde se retrata la Sevilla clásica, la del Centro; con los comercios de la época, los cafés, los teatros, los tablaos flamencos, los toros y las ventas como la de Los Gatos y la de Eritaña… Y cómo no: la vida de los corrales de vecinos, la Feria y la Semana Santa. Además, parte de la provincia de Sevilla con los municipios de Castilblanco de los Arroyos y Villanueva del Río y Minas, ambos de gran importancia en mi biografía.

SD: ¿Es muy diferente la Sevilla actual a la que aparece en tu libro?

L.T.: A nivel de infraestructuras, por supuesto, pero creo que la mentalidad y la esencia sigue siendo la misma que en el 29. La manera de vivir, la cultura, las tradiciones, e incluso las clases sociales, es algo que me sorprende mucho.

SD: ¿Crees que Sevilla brinda el suficiente apoyo a sus jóvenes talentos?

L.T.: Pienso que en esta ciudad hay recursos aprovechables, aún quedan muchas asociaciones que defienden el patrimonio de sus barrios. Yo me he sentido muy apoyada por mi barrio, Palmete.

SD: ¿Cuál ha sido la reacción de los primeros lectores?

L.T.: Está gustando mucho, me dicen que engancha y que cuando acaba se quedan con ganas de más. Casi todos me preguntan que qué ha pasado con la protagonista porque la novela acaba con un final abierto.

SD: ¿Habrá una segunda parte? ¿Qué nos puedes adelantar?

L.T.: Sí, la habrá. Ya tengo escrito el planteamiento y la estructura. Al contrario que la primera parte, esta será ficticia. Puedo adelantar que la protagonista se encuentra en la cárcel, en Alcalá de Henares, para saber más habrá que esperar (risas).

SD: Estaremos atentos a la publicación de esa segunda parte. Muchas gracias por compartir los detalles de tu libro con nosotros. Mucha suerte, Laura.

L.T.: Gracias a vosotros, ha sido un placer, ¡Hasta pronto!


http://www.sevilladirecto.com/la-sevilla-del-29-escuchada-a-traves-de-el-gramofono-de-heringer/

jueves, 3 de octubre de 2013

Érase una vez un órgano olvidado



Volando hacia Las Palmas de Gran Canaria iba cuando, leyendo una de estas revistas de curiosidades científicas, me encontré con un aparatito llamado vibrador y no dudé en investigar su origen. Su historia os la cuento aquí y no pude resistirme a incluir de forma indirecta algo sobre ella en mi novela:




Fueron los médicos terapeutas que trataban a las mujeres con trastornos nerviosos, los que descubrieron en su consulta que el secreto de la cura para ese mal tan expandido entre la población burguesa femenina del siglo XVIII, y que fue llamado por los antiguos griegos histeria (la enfermedad del histero, del útero), no estaba en su psique sino entre sus piernas.

Antiguamente, incluso hoy día, se pensaba que o bien las mujeres no sentían orgasmos como los hombres o bien si llegaban a sentirlos era con el simple acto de la cópula; se presuponía que en la vagina residía su centro de placer sin prestar ni la más mínima atención a uno de los órganos más pequeños del cuerpo femenino pero también de los que más terminaciones nerviosas contiene: el clítoris.

En las consultas de medicina y en algunas clínicas de higiene, acostumbraban a realizar lavajes vaginales y demás prácticas directas sobre el aparato reproductor femenino para “aliviar” a las mujeres que sufrían del mal de histeria; pero aún así, esas prácticas no terminaban por dar buenos frutos hasta que esos doctores intentaron accionar las partes bajas de las señoras con sus propias manos a modo de masaje, consiguiendo así el ansiado paroxismo histérico (orgasmo).


Era una práctica bastante tediosa para el terapeuta y que en muchos de los casos ese “final feliz” llegaba tarde o no llegaba, lo que causaba más angustia aún en la paciente además de los dolores musculares en manos y brazos que sufría el médico debido a la curiosa práctica.




Pero no fue hasta 1880 cuando el doctor británico Joseph Mortimer Granville inventó el primer vibrador de la historia que usaba en consulta y que le facilitaba bastante el trabajo con sus pacientes, además de ser un gran éxito debido a la alta eficacia del novedoso aparato en conseguir orgasmos rápidamente e incluso, en ocasiones, múltiples.


Distribuyéndose el novedoso aparato en balnearios de lujo en Europa y Estados Unidos, no fue hasta 1902 cuando empezó a comercializarse como un electrodoméstico más; incluso llegó antes al mercado que la plancha y el aspirador eléctrico. Fue un objeto femenino más en los hogares de clase media hasta los años 50, cuando la histeria se eliminó del catálogo de enfermedades mentales y poco a poco se iba estigmatizando su uso por aparecer en películas pornográficas.


Hasta ese momento, era un aparato diseñado para la estimulación del clítoris y no exclusivamente de la vagina, como los modelos que empezaron a comercializarse a partir de los años 70 y que hoy día siguen en circulación con los nuevas formas de negocio encontradas por los sex-shops como las famosas reuniones de la “maletita roja”.

En "El gramófono de Heringer":

"¿No ha leído lo que se dice de los médicos como usted?

Pues no. ¿Qué se dice?

De los médicos que tratan a mujeres echadas en un sillón de estos, en el extranjero...

Dígame qué se dice...

Es que me da hasta vergüenza... En Alemania y esos sitios hay muchos médicos como usted, ¿no? Pues se dice que las mujeres que están locas y no quieren los maridos meterlas en los manicomios, las llevan a las consultas para que el doctor con un aparato le quite la locura.

¿Y qué aparato es ese? ¿Uno como el que tenemos aquí para grabar las sesiones?

No, no, otro diferente para que la mujer grite y se quede tranquila.

Ya entiendo, me está hablando de las pacientes con histeria. No es exactamente lo mismo que tiene usted. Y sí, se usa un aparato para provocar el paroxismo histérico, pero no estoy de acuerdo con su uso, es obsceno y por otra parte a usted no le hace falta dicho tratamiento. Además ese tratamiento no se da en Alemania, sino en Inglaterra, o al menos se daba hace muchos años..."


Os recomiendo la película Hysteria, británica y muy entretenida, completa en youtube.


Licencia Creative Commons
Érase una vez un órgano olvidado por Laura Tinajero Márquez se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Basada en una obra en http://lahumanistica.blogspot.com.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Entre la lepra y la sangre, el primer barrio de chabolas de Sevilla: El Barresuelo



Desde pequeña siempre me llamó la atención una iglesia, así le llamaba yo, de camino a la antigua carretera de La Algaba. Algo había escuchado sobre Santa María La Blanca, y yo, en mis elucubraciones infantiles, pensaba que aquello que se veía desde la carretera era la antigua sinagoga... Pero no, era el hospital más antiguo de Sevilla, el de San Lázaro, construido por los tiempos del Rey Sabio, Alfonso X. Tan antiguo que sólo pasar por delante de él ya dan escalofríos, y mucho más, si nos adentramos y pasamos por el muy restaurado patio central. Desde San Lázaro hasta el posterior Hospital de las Cinco Llagas, llamado popularmente De la Sangre, la gente que no tenía casa propia intramuros o ajena, lo mismo da; se agolpaba en aquello que se llamaba Barresuelo y que hoy sería todas esas nuevas construcciones de los años 60-70 en torno al Hospital Macarena.





En "El gramófono de Heringer" hago mención a esa zona norte extramuros:

"Otra cosa que nos gustaba mucho era ir a casa de mi abuela Rosa, en la Plaza de San Gil, porque podíamos hacer lo que nos diera la real gana, no se enfadaba por manchar nada, le daba igual que nos fuéramos a jugar con las demás niñas por fuera de la muralla desde medio día hasta por la noche... Un día nos perdimos por el Barresuelo casi llegando a San Jerónimo y no dábamos con el camino de vuelta, pero una mujer nos llevo hasta el Arca del Cajón  donde ya nos encontramos con mi abuela que nos estaba buscando por la Resolana como las locas."



Y si tuviéramos que citar un lugar que, a lo largo del tiempo, ha estado ahí viendo cómo el Barrio de la Macarena salía de sus murallas y conquistaba nuevos espacios, es el famoso Bar Plata; que ya antes del siglo XX era un kiosko, un lugar de paso, cuando ese Barresuelo existía como tal y no había más edificiaciones salvo el Hospital de las Cinco Llagas. Como establecimiento formal, ya a principios del siglo XX podríamos encontrarlo casi como lo vemos hoy día.


También en "El gramófono de Heringer" se habla sobre este antiguo bar:

"Un jueves fui con mi amiga Amapola a la calle Feria, a dar un paseo, y también a la Plaza de San Juan de la Palma para ver qué vendían, nos gustaba mucho fijarnos en las antigüedades, los libros... Y ya saliendo del barullo de gente, me encontré con la mujer de mi tío Nicolás, Clara, que me agarró del brazo de muy malas maneras y me dijo chillando que se habían encontrado a mi abuelo muerto por la Carrera de San Jerónimo. No sabe usted cómo me puse, por mi abuelo y por las maneras en las que me dio la noticia la tiparraca... Total, que fui corriendo a casa de mis padres, les di la noticia como pude, fuimos en busca de mi hermana que estaba en el Bar Plata trabajando por aquel entonces... y con el carro de unos vecinos llegamos a donde estaban los guardias y un montón de gente alrededor: allí estaba mi abuelo detrás de unas ruinas de una casa vieja. Yo no quise acercarme a verlo ni mi hermana tampoco, no fuimos capaces... Estaba también mi tío Nicolás con su mujer que llegó antes que nosotros, unos vecinos de mis abuelos y gente que se paró a ver qué pasaba. La Paca, la vecina de mis abuelos, se vino para nosotras y nos dijo que recogiéramos a mi abuela de la casa y que la lleváramos a la suya para que nadie se acercara a darle la noticia."