jueves, 11 de junio de 2015

El testamento de Santa Teresa, de Antonio Puente Mayor


Una novela sobre los últimos días de la controvertida y admirable escritora renacentista y fundadora de las Carmelitas Descalzas Teresa de Ahumada, la conocida Teresa de Ávila y famosa por sus éxtasis místicos que, según he investigado en Internet al mismo tiempo que iba leyendo la obra de Antonio, sigue trayendo de cabeza, cinco siglos después, a la comunidad religiosa y científica por sus reliquias y sus experiencias místicas. 


Lo primero que pensé al empezar a leer El testamento de Santa Teresa, tras el Introito, es que la protagonista de La sombra de Bécquer, la joven Dalia, y la de la novela que reseño, Carla, se me antojan como la misma persona pero con diferente edad. Ambas, curiosamente mujeres y protagonistas de un autor, cosa que no suele ser común, son descritas desde el punto de vista masculino. Para nada se trata de chicas sensibles ni volátiles, sino de mujeres con un temperamento acabado, sin dobleces, fuertes y curiosas. Ambas tienen que descubrir un misterio y llegan hasta donde haga falta para resolverlo. También, la primera y la segunda novela del escritor sevillano tienen, a mi modo de ver, elementos coincidentes como son el mundo de la investigación a través de profesores universitarios que guían a las protagonistas de la historia. 

Con una documentación e investigación apabullantes, Antonio Puente Mayor se disfraza de narrador-guía de turismo en este viaje por varias ciudades españolas, así como la eterna Roma y el mestizo Chicago. El suspense desde el punto de vista paranormal es parte esencial de la novela como también lo fue en su anterior obra sobre el joven Bécquer. Pero no crean que no hay unión entre la Sevilla romántica su primera novela y las ciudades de pasado y presente de su última obra: Antonio es un mago del lenguaje y gusta de usar la retórica romántica en sus exquisitas descripciones. Tanto, que más que narrativa podríamos hablar de prosa poética con acción trepidante.  

Para los que aún somos aficionados a esto de escribir novelas históricas, nos sirve de mucho obras como El testamento de Santa Teresa que se asemejan a una pequeña enciclopedia del siglo XVI, los años 30 y la historia del arte universal. Todo un acierto que haya volcado su sabiduría de años sobre ciudades de España para hacernos viajar sin movernos del sillón. 

Tres historias forman parte de esta novela que podrían, a su vez, desligarse para conformar tres novelas más: cada una con su registro concreto en los diálogos que mantienen sus personajes y alusiones a la antropología de la época en cuanto a ropas, usos y costumbres domésticas. Mi historia favorita, por ser la que más piel tiene, sin duda es la de los años más duros de la historia "reciente" de España como son los de la Guerra Civil. He sido capaz, sin esfuerzo, de trasladarme al "gran holocausto español" de esa carretera malagueña como bien me definió mi colega Antonio Puente Mayor en algunos de nuestros encuentros literarios. 

Si hay un personaje que me ha sorprendido ha sido Mamen: contradictoria al ser una mujer muy "Desigual" en su manera de vestir pero tremendamente puritana aunque con una manera de hablar muy sureña y picante. 

También destacar la acertada técnica de dejar trama atrás para explicarla mediante diálogos entre Mamen y Carla en el siguiente capítulo. Es algo sorprendente y novedoso que nunca había visto en otras novelas. 

Para finalizar, recomendar a todos los que gusten de una buena novela histórica, sin fallos ni licencias peregrinas, que lean la última, de momento, de Antonio. Se puede hacer buena literatura comercial con calidad académica aunque en los tiempos que corren no sea lo más habitual. Enhorabuena por este gran trabajo, Antonio. Y no querría dejar de felicitar a los editores de Algaida por tan excelente acabado, maquetación y asesoramiento. 




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