viernes, 1 de mayo de 2015

Reseña de Pozo 5, de Laura Tinajero y Jaime Flores.

Una “rara avis” deliciosa


 

En un mundo dominado por el consumo en el que la televisión, el cine y (¿por qué no decirlo?) la literatura se rinden ante ese monstruo llamado mercantilismo, es difícil hallar productos frescos, vírgenes desde su propia concepción y alejados de la retórica de lo inmediato. “Pozo 5” -lo último de la autora sevillana Laura Tinajero-, es, en este sentido, una rara avis deliciosa.

Primero por su envoltorio de novela corta y sin pretensiones, humilde hasta el extremo y sencilla desde el esqueleto. Y luego por su capacidad de sorprender línea a línea, despojada de todo artificio, natural como la vida misma y divertida a raudales.

No es fácil escribir sobre “Pozo 5” sin desvelar la trama, pero al ser una de las máximas del libro haré lo imposible por cumplir con esa premisa.

Baste decir que en sus páginas se condensa la historia de un pueblo de la provincia de Sevilla que hoy no es sino la sombra de lo que fue. Uno de los muchos ejemplos de municipio pujante a partir de la revolución industrial que prácticamente cae en el olvido al diluirse el humo de sus chimeneas. Es curioso, porque quien escribe estas palabras conoce bien una región que ha pasado por lo mismo (Vizcaya), pero que sin embargo ha sabido evolucionar y adaptarse a los nuevos tiempos. Villanueva del Río y Minas, protagonista del relato, no. De ahí que la novela de Laura Tinajero sea a la vez divertimento y panegírico de un lugar del sur de España que fue especial durante décadas y del que hoy sólo queda el recuerdo.

Contar cómo la autora enlaza el presente de la narración con el verdadero eje, esa “arcadia desaparecida” que mencionamos, sería poner en antecedentes al lector, cosa que me resisto a hacer. Más bien prefiero tomar prestadas ciertas referencias literarias y cinematográficas a las que nos remite su lectura.

Empezando por H.G. Wells, mítico creador decimonónico que continúa siendo un icono en el siglo XXI, y pasando por Isaac Asimov o Richard Matheson, cuya preciosa novela “Somewhere in time” es quizás la referencia más cercana. Ya en el mundo del celuloide es inevitable pensar en la dupla Zemeckis-Gale, o en series de culto como Doctor Who. Todo un universo de social-ficción que nos cambió el modo de ver la realidad a partir de los años 70-80.

Pero “Pozo 5”, aún siendo hija de esta exitosa corriente, tiene cualidades que la hacen única. Por ejemplo el uso del humor, uno de los fuertes de Laura desde su primera novela, “El gramófono de Heringer”, sumado a su capacidad innata para recrear escenas de la vida cotidiana. Todo ello fruto de su obsesión por la verosimilitud y del trabajo de investigación previo (Jaime Flores también ha aportado lo suyo en este terreno) y, al mismo tiempo, con el uso equilibradode los medios para que la historia fluya de un modo sencillo, directo y sin cortapisas.

Nada en “Pozo 5” distrae al lector, nada le aparta del hilo conductor, y en ese sentido la máquina avanza con ritmo endiablado y sin dar tregua.  

Quizás su mayor virtud sea, al mismo tiempo, su mayor defecto, y este es la limitada extensión.

Es tal el carisma que los personajes desprenden que cuesta despedirse de ellos. Es tal el despojo de aditamento que te quedas con hambre al aproximarse el final.

Pero que en una sociedad donde el noventa por ciento de la literatura es auténtico fast food, que una novela corta (o mejor de tamaño medio), te haga relamerte la miel desde el inicio de los labios, es en cierto modo un acierto. Bravo por Laura Tinajero y Jaime Flores. El listón continúa subiendo…



Antonio Puente Mayor

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